Presidenta de la Corte Suprema reivindica el rol de la justicia local ante crímenes internacionales en aniversario del Estatuto de Roma

Jul 17, 2026 | Agenda Judicial

En una nueva ceremonia de juramento de abogados y abogadas, la ministra Gloria Ana Chevesich enfatizó la responsabilidad de los juristas en la prevención de la impunidad ante crímenes internacionales. La magistrada llamó a los nuevos profesionales a ejercer con integridad, vinculando la solidez de la justicia local con el éxito de los tribunales globales.

La conmemoración de la aprobación del Estatuto de Roma, ocurrida el 17 de julio de 1998, sirvió de marco para que la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, planteara una profunda reflexión sobre la memoria histórica y la ética profesional. Durante la ceremonia de juramento de nuevos licenciados realizada este viernes, la magistrada abordó el rol de la comunidad jurídica frente a los derechos fundamentales y la vigencia del tratado constitutivo de la Corte Penal Internacional.

A través de un análisis de la película Vencedores o vencidos (1961), que retrata la cooptación de la judicatura bajo el régimen nazi, Chevesich advirtió sobre el peligro de que la legalidad se desvincule de los principios éticos. En este punto, la ministra fue enfática al señalar que “las mayores tragedias jurídicas de la historia no comenzaron con los campos de exterminio ni con los conflictos armados. Comenzaron mucho antes, cuando algunos juristas renunciaron, gradualmente, a la independencia de su juicio, aceptando que la ley podía separarse de la justicia”.

La base doméstica de la justicia global

Para la presidenta del máximo tribunal, el éxito de la justicia internacional no es un fenómeno aislado, sino que descansa en la solidez de las instituciones nacionales. Según planteó la magistrada, “la justicia internacional comienza siempre en la justicia doméstica. El respeto por la dignidad humana no depende exclusivamente de tribunales internacionales, sino, antes que nada, del trabajo cotidiano de judicaturas independientes, fiscalías responsables, defensores comprometidos y abogados que ejercen su profesión con integridad”.

En esa misma línea, recordó que el preámbulo del Estatuto de Roma reconoce las atrocidades que han conmovido la conciencia de la humanidad, proclamando un compromiso fundamental del derecho contemporáneo. Al respecto, la presidenta Chevesich destacó que “los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional no deben quedar sin castigo”.

Ética y el ejercicio diario de la abogacía

Finalmente, la ministra recalcó que la alta responsabilidad que asumen los nuevos profesionales no se limita a grandes litigios, sino que se manifiesta en la práctica cotidiana de la profesión. La magistrada instó a los nuevos abogados a mantener un estándar de honestidad y lealtad en cada una de sus intervenciones ante el sistema de justicia.

Chevesich concluyó su intervención subrayando que “el compromiso con la justicia comienza en cada escrito presentado con lealtad; en cada consejo jurídico emitido con honestidad; en cada defensa ejercida con respeto al debido proceso; en cada ocasión en que un abogado o abogada decide que el derecho debe servir a las personas y no al poder”. Con este llamado a la probidad, el máximo tribunal cerró una jornada marcada por la reafirmación de los valores que sostienen el estado de derecho frente a los desafíos de la criminalidad internacional.

 

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