Violencia contra las mujeres: la otra pandemia. Un diálogo trasandino. Por Daniela López

Abr 23, 2021 | Opinión

Daniela López Leiva, socia del estudio jurídico AML Defensa de Mujeres. Especializada en litigio estratégico en familia, género, infancia y adolescencia.

En esta columna abordaré una de las problemáticas sociales que se encuentra en alza y que más vidas de mujeres se lleva a nivel mundial: la violencia de género. Junto a las magistradas Claudia Caputi[1] y Susan Sepúlveda[2], nos referimos en detalle a ella, en el webinar[3] que hicimos como AML Defensa de Mujeres y Magenta Consultoras, el 20 de abril del presente año. Una dolorosa radiografía mundial que muestra la desidia con la cual se trata el valor de nuestras vidas.

Mujeres y niñas, en todos los países del mundo, sufren distintos tipos de violencias –desde la más simbólica, pasando por la económica, institucional y laboral, hasta las más conocidas, física, mental y sexual–, por el único hecho de ser lo que son, mujeres y niñas. Se trata de una cuestión asociada al género, que tiene un impacto brutal en la salud y calidad de vida de millones de mujeres en el mundo. En países de ingresos altos, la violencia de género es la tercera causa de muerte en la adolescencia; y una causa de muerte importante en todos los grupos de edad y países[4]. En palabras de la magistrada Caputi “nuestras sociedades, han subalternizado a las mujeres por el hecho de ser mujeres y el Derecho hace propia esta subordinación, no siendo neutro, lo que nos juega en contra”.

Las violaciones o los femicidios son la forma más extrema de esta dominación y violencia, sin embargo, corresponden solo a la punta del iceberg[5] de un continuo de violencias ejercidas, de forma progresiva. En este sentido, es imposible entender la violencia sin las relaciones asimétricas producidas por el sistema machista hegemónico de las sociedades en las que vivimos.

Lamentablemente en Chile, antes de la pandemia la realidad judicial nos decía que el 80% aproximado de las víctimas de violencia de género no denuncia, lo cual nos debería preocupar y además llevar a preguntarnos ¿por qué no denuncian? La magistrada Sepúlveda se hizo cargo de este cuestionamiento y explicó que los “motivos para no denunciar, radican principalmente en la naturalización de la violencia por parte de la víctima y del sistema de justicia, habiendo necesidad de capacitación y educación no sexista”.

Desde el año 2020, en contexto de COVID-19 a nivel global, la violencia de género se ha incrementado de forma significativa en todo el mundo[6]. La cuarentena obligatoria, las restricciones de movimiento, y la disminución de los grupos de apoyo social y familiar, combinadas con el miedo, la tensión y el estrés de estos meses, han situado a mujeres y niñas en un mayor riesgo a sufrir violencia, por estar confinadas todo el día en casa con sus agresores.

Es más, lo que se ha registrado es que durante el confinamiento, en muchos países -debido a la falta de políticas públicas transversales con perspectiva de género-, han disminuido las denuncias de casos de violencia doméstica[7], porque las mujeres, precisamente, están conviviendo con sus agresores 24 horas al día, siete días a la semana, y la capacidad para salir de casa, tener planes de escape y/o denunciar se ha visto reducida. En este sentido, la magistrada Sepúlveda señala que “los estereotipos respecto del rol de la mujer -que debe callar la violencia en lo privado-, en las denuncias siguen primando. No se saben interpretar con perspectiva de género”, complementa la magistrada Caputi que “la sociedad manda mensajes para persuadir (a las mujeres) y generar indefensión. Todas tenemos que sacarnos de encima esto”.

Sin embargo, según la propia información que han entregado los estados a la ONU, es que las búsquedas por internet de ayuda contra la violencia y las llamadas de apoyo a las víctimas se han multiplicado exponencialmente[8].

La violencia contra las mujeres es una violación a los derechos humanos, y es responsabilidad de los Estados actuar con la debida diligencia para cumplir con el mandato internacional que resalta la magistrada Caputi “prevenir, investigar, sancionar, erradicar y reparar” porque “cualquier defecto de funcionamiento nuestro (agentes del estado) repercute en las víctimas y refuerza el estatus quo patriarcal genocida”. Lo que está en juego, en este tipo de violencia es la vida de las mujeres -derecho humano central que le da sentido al resto de los derechos humanos-, la libertad y la igualdad, por ejemplo. En palabras de la magistrada Susan “tenemos la obligación como agentes del estado de ofrecer un sistema de denuncia que no produzca vergüenza”, continúa “gran parte de las mujeres que no denuncia es por nuestra responsabilidad como Estado… bueno no hemos sabido cumplir con las normas internacionales ni siquiera con un fallo, como es el fallo Átala v/s Chile”.

Los derechos de las mujeres requieren de un compromiso permanente de los estados. Por lo cual, es importante visibilizar las brechas existentes entre la aplicación de las obligaciones internacionales que han adquirido nuestros estados en esta materia y la coherencia con los ordenamientos jurídicos internos. Lo anterior es de vital importancia, porque las leyes, como su aplicación e interpretación por parte del sistema de justicia, no son neutras, al estar afectadas por elementos culturales y subjetivos propios de sociedades machistas que contribuyen a normalizar esta violencia como las situaciones de desigualdad y discriminación contra las mujeres. Por lo cual, como indicó Claudia Caputi “nosotras y nosotros como sociedades tenemos el deber de reescribir nuestra historia para que el Estado sea nuestro amigo y no nuestro enemigo”.

Referencias

[1] Magistrada de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, Argentina. Profesora de posgrado de la Universidad de Buenos Aires.

[2] Magistrada tercer tribunal de familia de Santiago, socia de la Asociación Nacional de Magistradas y Magistrados y socia Magistradas Chilenas.

[3] Puedes ver el webinar en los siguientes enlaces:  https://n9.cl/e7cse (facebook) y https://youtu.be/z89k0HDJ6X8  (youtube)

[4] Word Health Organization. Women and Health, 2009.

[5] Margarita Bejarano Celaya, “El feminicidio es sólo la punta del iceberg”, disponible en <<http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S187039252014000600002&script=sci_arttext>>, 2014

[6]ONU. Igualdad de género en tiempos del COVID-19 <<https://www.un.org/es/coronavirus/articles/igualdad-genero-covid-19>>

[7] Javiera Canales. El peregrinaje de las víctimas de violencia de género para acceder a la justicia en tiempos de COVID-19 <<https://www.ciperchile.cl/2020/05/02/el-peregrinaje-de-las-victimas-de-violencia-de-genero-para-acceder-a-la-justicia-en-tiempos-de-covid-19/>>

[8] ONU. Víctimas de la violencia doméstica atrapadas durante la pandemia <<https://www.un.org/es/coronavirus/articles/un-supporting-trapped-domestic-violence-victims-during-covid-19-pandemic>>

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