Universidad de Chile, 180 años de historia: “Servir y formarse, donde todas las verdades se tocan”. Por Ernesto Vásquez

Nov 20, 2022 | Opinión

Ernesto Vásquez. AbogadoLicenciado, Magíster y Profesor Universidad de Chile. Máster y doctorando. Universidad de Alcalá.

Sentirse legítimos servidores de nuestra sociedad, da una luz respecto de la visión o norte de la más antigua casa de estudios superiores del país -sucesora de la Real Universidad de San Felipe- la que ha de tener, por tanto, su punto vital en el acervo patrimonial y cultural de su existencia unida a la República y por esto, es natural, primeramente, servir a la comunidad y ello, posee a su turno dos líneas de acción. Desde lo institucional la Universidad unida al destino del país que sufre los momentos grises de nuestra historia y que disfruta, con el desarrollo científico que brinda mejor calidad de vida a nuestros compatriotas y también comparte, con la extensión social, artística y cultural, las más hermosas melodías, que ayudan a sentir que la tierra es un mejor lugar para habitarla; sin omitir otras aristas como el ejercicio de la ciencia jurídica y su praxis, que nos permite dar espacios de cobertura a quienes no pueden tener la protección jurídica para defender sus intereses; formar a los futuros integrantes del sistema integral de justicia del estado, que con una mirada basada en la sólida formación jurídica y social, permitirá a algunos hacer realidad desde el estrado esos desafíos de una mejor justicia y a otros, en el ejercicio legítimo de su profesión, asumir los diversos roles que la abogacía permite con pleno apego a los estándares de la declaración universal de los derechos del ser humano.

En fin, proyectarnos con educadores que han de entregar en sus aulas lo mejor de sí para aportar a las nuevas generaciones una visión completa de la historia patria en su formación, permitiéndoles ser los constructores de sus propios destinos. Se han de formar en nuestra universidad -entre otros- maestros, arquitectos, ingenieros, comunicadores, científicos, artistas y deportistas, que con el sello azul, entregarán lo mejor de sí donde la vida los llame a servir, porque la universidad de Chile, es por esencia servicio a los demás; siendo aquella la hermosa carga que es el contracara de la medalla de Bello, a saber, el honor de haber estado en sus aulas posee también el deber de entregarse con compromiso a la comunidad que espera en el juzgado, el consultorio, la escuela, en los medios de comunicación, en los estudios de los urbanistas, en el teatro, el laboratorio y a los profesionales de excelencia, a los científicos y artistas, que den cuenta con sus acciones, la impronta y sello de haber tenido un bálsamo del espíritu del fundador y que ello, se refleje diariamente en su conducta, tanto como la alegría de poseer el diploma en determinada área, como el ejercicio de nuestra profesión con esa huella diferente que mira a los ojos a su pueblo y también cultiva el respeto al interior de nuestra alma mater y en la sociedad, amantes de la paz y la concordia, nos debe impulsar siempre a la construcción de una comunidad basada en el respeto, el saber y la armonía, pues aquella senda, es el mejor homenaje que pudieran en concreto desarrollar en la compleja realidad nacional y en todos los rincones del país, que sus egresados, sencillamente sean profesionales que ejecuten sus labores con amor.

Qué duda cabe, los pilares además de un compromiso con la búsqueda de la verdad y la excelencia en la entrega de áreas del conocimiento humano de la mano con la  sabiduría inserta en su historia, con la huella de tantos brillantes profesionales  que singularizo en la sapiencia del Rector don Valentín Letelier y que profundizo en la misión encomendada en las sabias palabras que la poetisa Gabriela Mistral, a modo de gratitud desde su infinita humanidad y sencillez, entregara en la Universidad de Chile al ser reconocida con un Doctorado Honoris Causa, como ella lo merecía, como maestra y Nobel de Literatura; tanto estuvo unida a la universidad, pues la honró en vida a la gran maestra de Chile, que fue en la casa de Bello, donde se posaron sus restos para ser honrada ulteriormente en su partida por millares de personas, en el Salón de Honor de la Universidad de Chile.

Por ello, desde el respeto al conocimiento -que se entrega con sencillez y sin soberbia- no podemos olvidar el carácter de institución pública, laica, pluralista y tolerante -donde el argumento es la base, desde el convencer que se opone a la violencia, fórmula esta última de vencer al prójimo. Tenemos un sello de orgullo que está rubricado en cada uno de los corazones azules que han transitado en sus aulas y que les acompaña por siempre y que -insisto- ha de traducirse no en un halo de superioridad, pues es justamente formar a los mejores y más comprometidos servidores públicos, inteligentes, estudiosos, sencillos, empoderados, deferentes y empáticos con  la misión institucional de esta casa de estudios, lo que fluye del mensaje de su creador y primer Rector, don Andrés Bello López, quien dejó plasmada allí la misión institucional.

Bello soñaba con una institución universitaria que no se encerrara en sus aulas para formar profesionales de excelencia solamente; pensaba también en que aquellos fueran un aporte al engrandecimiento de la sociedad y proyectó así, una institución al servicio de sus ciudadanos, con valores y principios irrenunciables, cuyo norte ha de ser el bien común de la patria, sino que urge retomar. Varios servidores públicos han dado testimonio de ello -mujeres y hombres- que desde el Poder Judicial, Ejecutivo y Legislativo y otras instituciones republicanas, formados en la Universidad de Chile, han efectuado sus aportes en las diversas áreas y materias, dable es recordar que la primera mujer Presidente de la República doña Michelle Bachelet Jeria, estudio en estas aulas, Así como don Eduardo Frei Ruiz-Tagle, don Ricardo Lagos Escobar y don Patricio Aylwin Azócar, además, estos dos últimos, brillantes Profesores de la Facultad de Derecho, Escuela de Pío Nono, que cobijó en sus aulas -entre otros- al actual Presidente Gabriel Boric Font, Al Presidente del Senado Álvaro Elizalde, al Secretario de la Cámara Alta Raúl Guzmán, a nuestras Ministras del Interior y actual Vicepresidenta de la República Carolina Tohá, a la Ministra Secretaria General de la Presidencia  Ana Lya Uriarte y a nuestra actual Canciller Antonia Urrejola Noguera; todo lo cual nos llena de un especial orgullo.

Dable es destacar que la ceremonia Oficial de Aniversario de los 180 años de la Universidad de Chile, fue encabezada por la Rectora Dra. Rosa Devés Alessandri, quien en su discurso manifestó -entre otras ideas- que “….renovamos esta fuerza ‘expansiva y propagadora’ que nos ha regalado la historia y nos preparamos para vivir el futuro” y agregó, “nuestra Universidad seguirá siendo testigo y motor de las transformaciones que la sociedad contemporánea demanda…”

Por lo mismo, creo relevante, no olvidar nuestra visión y misión institucional, pues -reitero- han de internalizarse entre nuestros egresados y egresadas, que el derecho de sentirse orgulloso de sus trayectorias profesionales implique también, aportar lo mejor de sí para estar a la altura de lo que la comunidad y el país esperan; esto es, entrega y empatía hacia los integrantes de la sociedad y también servir en los sectores más desposeídos: en colegios, hospitales, consultorios y lugares apartados, donde otros no desean estar presente. Por ello, en cada rincón del territorio, la Universidad de Chile, ha de llevar el arte, el pensamiento, la reflexión, la tolerancia y los valores más relevantes, que ha de tener una sociedad armónica, que se desarrolla en justicia, paz y bienestar, entregando el conocimiento y la ciencia a quienes más lo requieren, haciendo realidad el sueño de su sabio creador don Andrés Bello, que nuestra alma mater -a la cual estoy unido desde hace tres décadas- sea un lugar, donde el conocimiento es servicio hacia los demás y un espacio común: “Donde todas las verdades se toquen”.

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