En una jugada jurídica que busca capitalizar la vigencia de la cláusula compromisoria, el conglomerado chino solicitó al CAM la constitución de un nuevo tribunal. La decisión se tomó luego del espectacular vuelco en la Corte de Apelaciones de Santiago, que en junio pasado borró de un plumazo el laudo que obligaba al empresario chileno a pagar cerca de US$300 millones, abriendo un escenario de incertidumbre sobre el fondo de la millonaria venta de la salmonera.
El caso Australis entró en una fase de reorganización estratégica que traslada nuevamente la batalla al Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago (CAM Santiago). Tras el duro revés sufrido en la justicia ordinaria, la firma china Joyvio —matriz de la salmonera— decidió no escalar la controversia hasta la Corte Suprema y optó por reiniciar el proceso arbitral contra Isidoro Quiroga, buscando un nuevo pronunciamiento sobre la fallida transacción de 2019.
Este movimiento responde a lo que en el mercado legal se calificó como un vuelco jurídico espectacular. El pasado 24 de junio, la Primera Sala del tribunal de alzada capitalino dictó un fallo inédito que anuló el laudo arbitral que favorecía a los asiáticos. En una decisión dividida, los ministros Guillermo de la Barra y la abogada integrante Catalina Infante determinaron que el tribunal anterior incurrió en una falta de congruencia, al acoger una acción de ajuste de precio que no había sido solicitada formalmente por Joyvio en su demanda.
La tesis de la pervivencia del proceso
La estrategia de la defensa de Joyvio, coordinada por los abogados Alberto Eguiguren y Jorge Bofill, se apoya en una distinción técnica: la Corte de Apelaciones anuló la sentencia, pero no el proceso ni la competencia del CAM para resolver el conflicto. Bajo esta premisa, la compañía solicitó el nombramiento de un nuevo tribunal que deberá abordar nuevamente la acusación central de que Quiroga ocultó una sobreproducción sistemática de salmones para inflar el valor de la empresa al momento de venderla por US$921 millones.
Para este nuevo asalto, Joyvio ya movió su primera pieza en el tablero de los árbitros al proponer a la abogada Sabina Sacco como su coárbitra. Sacco (en la foto) formada en la Universidad Católica y con un máster en Harvard, cuenta con un perfil especializado en arbitrajes internacionales de inversión, reforzando el carácter técnico de la ofensiva. Por su parte, el holding de Quiroga, Inversiones Benjamín, tiene como plazo hasta el 3 de agosto para presentar a su propio coárbitro.
Equipos reforzados y el factor Zaliasnik
El despliegue de los equipos legales también ha sufrido modificaciones. Al equipo litigante de Joyvio, encabezado por Sebastián Oddó y Carolina Alcalde, se sumó como refuerzo Cristián Conejero, socio de Cuatrecasas y experto en arbitrajes complejos. En la contraparte, la defensa de Isidoro Quiroga continúa bajo el mando de Cristóbal Eyzaguirre, socio de Claro & Cía.
Un dato relevante en la conformación de las defensas es la salida de Gabriel Zaliasnik del equipo de Joyvio. El abogado, que formó parte activa de la estrategia inicial a través de la oficina AZ, dejó el caso tras ser nombrado por el Gobierno como embajador de Chile en Israel, lo que obligó a una reestructuración de las asesorías externas que acompañan el proceso.
El conflicto original, que en su primera instancia terminó con un ajuste de precio de US$217 millones más intereses (aproximadamente US$300 millones), vuelve ahora al punto de partida. La gran interrogante que se instala en tribunales es si un nuevo panel de expertos mantendrá el criterio de la “información incompleta” entregada por los vendedores o si, tras el severo reproche de la Corte de Apelaciones sobre la forma en que se resolvió el primer juicio, el resultado será una victoria definitiva para el empresario chileno.




