“No le dije que no lo hiciera”: Verónica Sabaj reconoció las gestiones de Hermosilla en su nombramiento

Jul 15, 2026 | Actualidad

 Ante la fiscal regional de Valparaíso, la destituida ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago detalló su primer acercamiento con el abogado Luis Hermosilla en 2020. Sabaj reconoció que, aunque inicialmente lo contactó por temor a ser “bloqueada” en su postulación, terminó aceptando las gestiones del imputado del caso Audio, pese a que —según su testimonio— la situación le generaba “vergüenza”.

La caída en desgracia de Verónica Sabaj, removida de su cargo por la Corte Suprema tras la apertura del cuaderno de remoción ligado al Caso Audios, sumó nuevos antecedentes tras conocerse parte  el contenido de su declaración judicial. El pasado 27 de mayo, la exmagistrada compareció ante la fiscal regional de Valparaíso, Claudia Perivancich, para explicar el tenor de sus vínculos con el abogado Luis Hermosilla, revelando una trastienda de influencias y manejos poco transparentes en los nombramientos del Poder Judicial.

Sabaj situó el inicio de esta relación en plena pandemia. “El 31 de marzo de 2020 fue la primera vez que conversamos con Hermosilla”, relató a la fiscalía. Según su testimonio, el contacto no fue accidental: obtuvo el número del penalista a través de la exjueza Paola Robinovich y del abogado Mario Vargas. El motivo del llamado era estrictamente profesional pero cargado de una desconfianza instalada en los pasillos de tribunales: el miedo a un veto político o gremial.

El temor al “bloqueo”

En su declaración, la exministra fue franca sobre la vulnerabilidad que sentía en su carrera funcionaria. “Por teléfono le dije que tenía temor que me bloqueara en la postulación al cargo de ministra de la Corte de Santiago”, confesó Sabaj, aclarando que esta aprensión solo se manifestó verbalmente y no quedó registrada en los chats de WhatsApp que hoy forman parte de la carpeta investigativa.

La jueza explicó que decidió enfrentar a Hermosilla directamente, comentándole que sabía que él había realizado “comentarios negativos” sobre su perfil profesional en el pasado. Si bien aseguró ante la fiscal Perivancich que en ese primer momento no le solicitó ayuda ni gestiones específicas para su ascenso, la dinámica cambió a medida que el proceso de nombramiento avanzaba.

Una omisión por “vergüenza”

El testimonio de Sabaj revela una zona gris entre la petición directa de favores y la aceptación tácita de las influencias de Hermosilla. Inicialmente, el abogado le habría manifestado que el juez Danilo Quezada —quien encabezaba la terna— era el favorito para quedarse con la vacante. Sin embargo, con el paso de los días, el propio Hermosilla le informó que había comenzado a mover piezas a su favor.

Fue en ese instante donde se produjo el reconocimiento más complejo de su declaración. Sabaj admitió que, al enterarse de que el penalista estaba operando en el proceso administrativo y político de su nombramiento, no puso reparos. “Yo no le dije que no lo hiciera, pero sí le dije que me daba vergüenza”, reconoció ante la fiscalía.

Este matiz —el de una incomodidad moral que no derivó en una negativa formal— es el que hoy sustenta gran parte del cuestionamiento ético y judicial sobre su comportamiento. Sabaj finalmente logró el ascenso a la Corte de Santiago, un puesto que ocupó hasta que la divulgación de estos diálogos forzó su salida definitiva de la judicatura, transformándola en una de las protagonistas del mayor escándalo de tráfico de influencias que haya golpeado al sistema de justicia  en las últimas décadas.

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