Créditos Imagen : Captura de Pantalla Poder Judicial TV
Mario Cayul, quien autorizó la detención de la ex ministra de la Corte Suprema, no solo se sube al podio judicial para dictar sentencia, sino también al púlpito evangélico, en el cual predica desde los 25 años, cuando se consagró para ser pastor. Un pastor que habla de la palabra de Dios, de ir contra satanás y seguir las profecías del altísimo.
El Código Orgánico de Tribunales una inhabilidad para ser juez es “recibir órdenes eclesiásticas mayores”, pero al estar reguladas por el derecho canónico, solo impacta a la Iglesia Católica.
A los ocho años Mario Cayul dijo que quería estudiar Derecho. Pero a su familia no le gustó la idea: recibió una respuesta que según él mismo relató años después, operó como una advertencia: “o eres abogado o eres cristiano”. Años después la frase influyó en su decisión de postular inicialmente a Medicina, pero no quedó seleccionado. Con 712 puntos en la Prueba de Aptitud Académica, Derecho, su quinta opción, fue finalmente la carrera que cursó en la Universidad Austral de Chile en Valdivia.
Entró a estudiar allí a los 18 años. Durante su formación universitaria comenzó a trabajar en el Poder Judicial antes de obtener el título profesional -el que dilató por varios años-, desempeñándose como funcionario en la Corte de Apelaciones de esa región. Una vez titulado hizo un Magister en Derecho en la Universidad de Chile.
Pero no solo el derecho moviliza al juez del Séptimo Juzgado de Garantía. A los 25 años, Cayul se consagró como pastor evangélico de la Iglesia Gracia y Paz, integrando de manera paralela el ejercicio como funcionario del poder judicial y el liderazgo religioso, ese, en que incluso predica contra satanás. Esa doble condición quedó registrada en una entrevista concedida hace veinte años al blog La Conciencia de la Jauría, donde abordó su visión sobre fe, política, juventud y proyección personal.
Al cierre de esa entrevista, ante la pregunta sobre sus proyectos de vida a largo plazo, respondió: “De aquí al año 2012, tener una red de jóvenes con 30 mil personas en Valdivia… de aquí a los 45 o 50 años ser presidente de esta Corte… y de aquí a los 120, despedirme de este mundo”.
En la misma conversación, mientras Ricardo Lagos estaba al mando del país, se refirió a la polarización política del país y a las posibilidades de unidad. Ante eso planteó que el problema no era únicamente político, sino también espiritual. Sostuvo que lo que faltaba era que más personas creyeran en el poder de Cristo, al que asoció con “libertad, goce, vida y excelencia”.
La dimensión religiosa de Cayul también se expresa en su participación como colaborador del libro “Palabras proféticas en avivamiento “(2012), de Martina Cayul Ibarra, publicado por Ediciones G&P. El texto aborda la teoría del avivamiento y la llamada “lluvia tardía”, entendida como una intervención divina orientada a la sanidad, la liberación y los milagros, a través del derramamiento del Espíritu Santo.
Existen además registros audiovisuales de su actividad pastoral en el Cuarto Encuentro de Pastores y Líderes, realizado en 2013. Sobre un escenario amplio, solo con un pianista y su teclado, vestido de traje y corbata, Cayul predica ante más de 800 líderes evangélicos: “Dios me dijo hoy a las seis de la mañana que les dijera: Yo Jehová cumplo sus deseos antes que me los pidan. Dios los bendiga, amén(…) Eso somos, siervos inútiles, dele un aplauso al Señor si solo se considera un siervo inútil (…) dele la gloria, dele la honra, no del hombre, no de la mujer, no de un ministerio…no hay autoridad, no hay reino, no hay justicia, no hay administración, no hay poder, gobernante ni gobernado que se compare a Jesús Cristo, hijo de Dios, rey de reyes. Gloria a Dios”, exclama Cayul a todo volumen y llorando es su fase más cristiana. En ese mismo encuentro dice creer en la profecía del altísimo, no en el “canutex” más piola, señala riendo minutos después de secarse los ojos de tanta emoción.
En el ámbito judicial, Cayul es reconocido como un magistrado riguroso, protagonista de causas de alta exposición pública. Trabajó como juez titular del Juzgado de Letras, Garantía y Familia de La Unión y desde 2016 juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago.
Antes de hacerse conocido en 2010, como juez del Juzgado de Garantía en Panguipulli, negó una orden de detención solicitada por la Fiscalía en una investigación por presuntos vejámenes contra una menor de 16 años, lo que causó revuelo en la prensa regional por lo crudo del caso. De acuerdo con los antecedentes entregados entonces por el Ministerio Público, la causa incluía un video grabado con un teléfono celular, de entre 30 segundos y un minuto, en el que se observaba a la menor desnuda desde la cintura hacia abajo, en aparente estado de inconsciencia, mientras al menos dos personas la rozaban en su zona púbica con una rama encendida con fuego. La resolución se fundó en que no existían pruebas suficientes para configurar el delito de abuso sexual, motivo por el cual no se cursaron órdenes de detención.
En 2017, decretó la prisión preventiva contra ocho ex funcionarios de Carabineros formalizados por fraude en la institución.
En su lado más conocido, como Juez del VII Juzgado de Garantía de Santiago, Cayul fue magistrado en el caso del ex subsecretario Manuel Monsalve a quien se le acusó por los delitos de violación consumada e intento de agresión sexual. Junto con acreditar los ilícitos el juez consideró que “la libertad del imputado es un peligro para la seguridad de la sociedad”, para luego enviarlo detenido al módulo 86 de la cárcel de Rancagua. Esto, además, sienta bases para la jurisprudencia en Chile de fallos con perspectiva de género al ampararse en la Convención de Belém do Pará (1994), tratado interamericano que define la violencia contra la mujer como una violación de derechos humanos.
También participó como magistrado en la investigación por los computadores del entonces ministro Giorgio Jackson en el Ministerio de Desarrollo Social, ambas causas con amplia repercusión pública.
El domingo, Cayul autorizó la orden de detención de la ex ministra Ángela Vivanco, quien salió de su domicilio en Las Condes, esposada, con una chaqueta y escoltada por dos funcionarias del OS7 de carabineros. El juez, además, según figura en el escrito, autorizó la incautación de “bienes o activos de cualquier tipo apreciables en dinero, como dinero en efectivo, en moneda nacional o extranjera, metales como oro u otros, apreciables en dinero, así como los documentos o instrumentos legales que acrediten la propiedad o derechos sobre los mismos, que pudieren haber sido adquiridos con los efectos del delito, que puedan caer en la pena de comiso o ser materia de medidas cautelares reales para el asegurar el cumplimiento de las penas pecuniarias de multa que los delitos llevan asociados y recuperación del perjuicio fiscal generado”.
Esto, porque en las imputaciones que se le atribuyen a Vivanco, está el haber recibido, tanto directamente como a través de su pareja, Gonzalo Migueles, al menos tres pagos por $45 millones; 14 mil dólares y 15.600 dólares. Los funcionarios del OS7 que realizaron la detención el pasado 25 de enero, salieron de esa casa en las Condes portando bolsas y carpetas que incautaron.
Según el artículo 256 número 8 del Código Orgánico de Tribunales: “No pueden ser jueces los que hayan recibido órdenes eclesiásticas mayores”. Como estas órdenes están reguladas por el Derecho Canónico solo impacta en los religiosos católicos. El COT fue redactado en 1943, y este artículo buscaba dar cumplimiento a la separación de iglesia y Estado.




