En su declaración prestada como testigo ante la Fiscalía de Valparaíso, el exministro de Justicia detalló el diseño del Ejecutivo para definir ternas en el Poder Judicial y los órganos de fe pública. El actual subsecretario desclasificó con citas textuales los cuestionamientos de Ángela Vivanco a una candidata a la Suprema, la recomendación de una senadora en favor del yerno del ministro Diego Simpértigue y las advertencias de acusación constitucional que enfrentó su antecesora, Marcela Ríos, por el Conservador de Viña del Mar.
El pasado 31 de julio, el exministro de Justicia y Derechos Humanos, Luis Cordero Vega, declaró en calidad de testigo ante la Fiscalía Regional de Valparaíso y la Policía de Investigaciones (PDI) en el marco de las indagatorias por nombramientos judiciales. En su testimonio consignado por La Tercera, la exautoridad detalló la mecánica institucional que rige la provisión de cargos, precisando que “el nombramiento de los ministros de Corte de Apelaciones y de la propuesta de ministros de Corte Suprema previa ratificación del Senado, requiere la firma del Presidente y del ministro de Justicia”. Asimismo, explicó que en el caso de los jueces de instancia la facultad está delegada exclusivamente en el titular de la cartera, mientras que los abogados integrantes son nombrados mediante decretos supremos firmados por ambas autoridades por integrar los tribunales de alzada como un ministro más.
Al abordar el sistema de notarios y conservadores, Cordero diagnosticó ante los investigadores que “tengo la impresión de que hay una dinámica administrativa de estructuras que conocen bien cómo funciona la formación de las ternas, lo que favorece un proceso endogámico o poco competitivo”. Respecto de la línea fijada por el Ejecutivo, la exautoridad reveló el mandato que le transmitió el Mandatario al asumir: “Cuando el Presidente Boric me nombró, me dijo que a él le interesaba que el procedimiento de nombramientos fuese técnico, pero que a él le interesaba, pensando en la Corte Suprema, tratar de llegar a paridad de género dado los nombramientos que el Ejecutivo tenía pendiente”. Para cumplir ese objetivo, el exministro estudió la doctrina de la sala constitucional del máximo tribunal y remarcó que el Jefe de Estado siempre suscribió las propuestas presentadas.
Con el propósito de blindar el proceso de interferencias externas, Cordero enfatizó ante la Fiscalía que nunca compartió la definición de criterios con terceros ni solicitó opiniones en el foro. Sobre este punto, la exautoridad aseveró: “Lo que yo nunca iba a hacer era pedir recomendaciones a los abogados del foro, que son abogados litigantes y son personas interesadas en los nombramientos, porque si se abre esa conversación se valida y se legitima esa situación”. En esa línea, aclaró que la División Judicial de la cartera actuaba como un filtro técnico para capturar observaciones objetivas, tales como procedimientos administrativos en curso o disputas entre magistrados, evitando así riesgos en las postulaciones.
Pese a la política de no aceptar recomendaciones, Cordero reveló que la única observación directa recibida para frenar un ascenso a la Corte Suprema provino de la exministra Ángela Vivanco, quien cuestionó la postulación de la actual jueza de la Cuarta Sala, Jessica González. Según consta en la declaración, el Ejecutivo desestimó los comentarios al no existir antecedentes objetivos para vetarla. Cordero reprodujo textualmente el contacto de la entonces vocera del máximo tribunal: “Quien me llamó para decirme que no era una candidata adecuada por su carácter fue la exministra Ángela Vivanco, quien me lo planteó en términos elegantes, en forma cordial, ella habló respetuosamente. No me propuso otro candidato. Esto me pasó al poco tiempo de llegar. En ese momento era la vocera de la Corte Suprema y le hice una advertencia y era que el Ejecutivo tomaba sus decisiones por sus méritos y no por recomendaciones o juicios al carácter denunciado por terceros”.
Junto con referirse al fallido veto a González ,quien juró en octubre de 2024 permitiendo alcanzar la paridad en el pleno de la época, Cordero relató un incidente posterior derivado de la restricción de acceso al salón VIP del aeropuerto internacional. La exautoridad recordó que tras informarse a Vivanco que el espacio estaba reservado para viajes oficiales, la exmagistrada expresó su molestia mediante un correo dirigido a Relaciones Exteriores con copia a la División Judicial, instancia en que el jefe de dicha unidad, Héctor Valladares, le consultó cómo proceder y Cordero le respondió categóricamente que no correspondía acoger el reclamo.
En otro pasaje de la diligencia, la exautoridad desclasificó las gestiones realizadas por la senadora Loreto Carvajal (PPD) en favor de un postulante a un oficio notarial. Cordero detalló de forma textual ante la Fiscalía el diálogo sostenido con la parlamentaria: “Cuando yo venía llegando al cargo, la senadora se me acercó y me dijo que un chico de nombre César Maturana estaba postulando a una notaría en Coyhaique, que su mujer estaba embarazada y deseaban hacer un proyecto de vida en Coyhaique y yo le dije que ese no era un criterio para nombrar a un funcionario público. Me pareció totalmente impropio que se nombre a alguien por su proyecto personal. Después supe que esta persona era el yerno del exministro Diego Simpertigue. Después nunca más me llamó para nada más”. Maturana —conocido en el foro como “el Yernísimo” y casado con la hija de la notaria de Colina y pareja de Simpértigue, Gilda Miranda— figuró de manera reiterada en al menos 19 ternas armadas por cortes de apelaciones sin lograr la aprobación gubernamental.
Finalmente, Cordero abordó la compleja tramitación para proveer la plaza del Conservador de Bienes Raíces de Viña del Mar, asignada a Luis Fischer por encabezar la terna con el mayor puntaje. El exsecretario de Estado recordó la reunión de traspaso sostenida con su antecesora en el cargo, Marcela Ríos, tras la crisis de los indultos presidenciales, cita en la que Ríos le transmitió las severas presiones recibidas. Al respecto, Cordero desclasificó textualmente la advertencia dejada por su antecesora: “Marcela Ríos me hizo la advertencia de que fue con ocasión de estas ternas que algunas personas se le habían acercado y le habían dicho que si no los nombraba la acusarían constitucionalmente, por lo que con esa advertencia yo marqué distancia a cualquier acercamiento sobre estos nombramientos. De hecho, en una oportunidad en el Congreso se me acercó un parlamentario para hablarme de Fischer y yo no permití que me siguiera hablando”.




