El registro íntegro de los mensajes de WhatsApp intercambiados entre 2018 y 2023 por Luis Hermosilla y José Ramón Correa, abogado y segundo máximo accionista de Azul Azul, dejó al descubierto un nuevo capítulo en la compleja historia en torno al penalista acusado de soborno, lavado de activos y delitos tributarios. Particularmente los registros muestran una vez más, como funcionaron sus redes transversales y operativas en mundo judicial. La investigación, publicada por Reportea.cl detalla cómo Correa, exjefe de gabinete de la Contraloría bajo el mando de Ramiro Mendoza, utilizó su agenda de contactos para coordinar con Hermosilla desde nombramientos en el Tribunal Constitucional hasta gestiones ante la Sala Penal del máximo tribunal.
El “factor Dorothy” y la desconexión de la Contralora
Uno de los puntos más sensibles de la revelación apunta a las gestiones realizadas en 2018 en favor de Dorothy Pérez, actual Contralora General de la República. En aquel año, Pérez había sido desvinculada del organismo por su antecesor, Jorge Bermúdez, gatillando un recurso de protección ante la Corte de Santiago que finalmente llegó a la Corte Suprema.
Según los chats, Correa , quien reconoce a Pérez como su “amiga”, instó a Hermosilla a intervenir directamente en el proceso judicial. El 22 de octubre de 2018, Correa le escribió al penalista: “Estamos con plazos muy encima y tu gestión creeme que es determinante”. No obstante, al ser consultada por el medio, la Contralora desestimó cualquier participación de estos operadores en su victoria judicial. “No conozco al señor Hermosilla. Nunca en la vida he conversado con él, nunca me he reunido con él y tampoco tengo su número de teléfono”, aseguró Pérez..
La Contralora fue enfática en señalar que su defensa estuvo a cargo exclusivamente de Ciro Colombara y que no habló con ministros de la Suprema para influir en el fallo 5-0 que ordenó su reintegro. Esta versión contrasta con la intensidad de los diálogos entre Correa y Hermosilla, quienes incluso monitoreaban el rol de los relatores: “llegó la protección de la subCGR… La tiene Matías de la noi”, le reportó Hermosilla a su socio en octubre de ese año.
“Valderrama” y los ministros “nuestros”
La red de contactos de Correa, descrita en los chats como políticamente transversal, permitía a Hermosilla acceder a información privilegiada y canalizar mensajes a las salas de la Suprema. En agosto de 2018, ante la posibilidad de que se anulara el juicio por el crimen del matrimonio Luchsinger Mackay, Hermosilla preguntó: “¿Tú más amigo de la sala penal quién es?”. La respuesta de Correa fue escueta: “Valderrama”, refiriéndose al ministro Manuel Valderrama, a quien incluso se ofreció a ver “sin falta” para evitar un cuarto juicio.
Otros extractos revelan la confianza con la que operaba la dupla en las cortes de apelaciones. Tras una reunión informal con el ministro de la Corte de Santiago, Juan Cristóbal Mera, Correa le reportó a Hermosilla: “creo que ahí tenemos una oportunidad única. Y es absolutamente nuestro”. Asimismo, los mensajes confirman el lobby activo para instalar a Ángela Vivanco en la Suprema y a Sergio Yáber como Conservador de Bienes Raíces de Puente Alto, este último hoy investigado por lavado de activos en la denominada “trama bielorrusa” ligada a la propia Vivanco.
Paralelamente el Ministerio Público sigue la pista de Correa tras el allanamiento de sus oficinas en mayo pasado por el caso Sartor. Por su parte, el ministro Valderrama reconoció conocer a Correa por su vínculo con Azul Azul, pero fue tajante al asegurar que jamás conversó con él sobre causas judiciales.




