La investigación que encabeza la Fiscalía Oriente por la muerte de la niña de dos años, quien precipitó desde el piso 11 de un edificio el pasado 17 de mayo, sumó nuevas piezas que permiten reconstruir el escenario previo a la tragedia. Jorge Constanzo, formalizado por el delito de homicidio por omisión, permanece bajo la medida de prisión preventiva mientras se agotan las diligencias destinadas a establecer si existió un dolo eventual en su conducta al no resguardar la seguridad de la menor,.
De acuerdo con el testimonio de la pareja del arquitecto, difundido por Reportajes T13, el vínculo entre el imputado y la víctima estaba marcado por las exigencias legales derivadas de los procesos de familia. En su declaración ante la policía civil, la mujer sostuvo que el profesional “se hace cargo de Isidora únicamente por obligación y debido a las demandas existentes”, añadiendo que incluso él habría sugerido un aborto a la madre de la niña al inicio de la gestación,.
Dinámica de los hechos y consumo de alcohol
Respecto a las circunstancias que rodearon el día del suceso, la carpeta investigativa consigna un consumo recurrente de alcohol por parte de Constanzo. Según el relato de su conviviente, la noche previa al domingo de visitas el imputado participó en una celebración de cumpleaños que se extendió hasta las 05:00 de la madrugada, instancia en la que habría ingerido cervezas y al menos seis piscolas,,.
Pese al escaso descanso, el profesional acudió a buscar a su hija para cumplir con el régimen de visitas que contemplaba tres horas semanales y un domingo al mes,. Durante el almuerzo posterior en las cercanías del Parque Araucano, la pareja detalló que el hombre volvió a beber, esta vez una copa de vino y un pisco sour. Al regresar al inmueble, la menor fue llevada a dormir una siesta en una habitación que funcionaba como oficina, la cual carecía de mallas de protección y mantenía una ventana abierta “unos pocos centímetros”,.
El hallazgo y la situación procesal
En materia judicial, los antecedentes indican que tanto el padre como su pareja se retiraron a dormir en el dormitorio matrimonial, dejando a la niña sin supervisión. La caída no fue advertida por los adultos sino hasta que personal de Carabineros llegó al departamento alertado por los vecinos,. “Ahí es cuando nos damos cuenta de que Isidora no estaba en la habitación y la ventana estaba abierta”, declaró la mujer ante la PDI.
La defensa ha intentado calificar el hecho como un cuasidelito de homicidio basado en la negligencia, sin embargo, la Corte de Apelaciones de Santiago validó la tesis del Ministerio Público sobre un eventual homicidio por omisión, considerando que el imputado, en su calidad de garante y profesional de la construcción, omitió deliberadamente barreras de seguridad previsibles ante un riesgo evidente. El proceso continúa bajo reserva en algunas de sus aristas mientras se esperan los informes toxicológicos definitivos del Servicio Médico Legal,.




