Un oficio enviado al pleno de la Corte de Apelaciones de Santiago por los fiscales Javiera González y Jorge Norambuena dio cuenta de que el ex titular del Registro de Propiedad dejó el oficio sin confeccionar ni traspasar el inventario legal exigido a su sucesor, Carlos Miranda. Los fiscalizadores advirtieron una eventual infracción disciplinaria y solicitaron nombrar un ministro instructor.
La salida de Luis Maldonado del Conservador de Bienes Raíces de Santiago (CBRS), concretada tras la entrada en vigencia de la norma que fijó el límite de 75 años para los auxiliares de la administración de justicia, sumó un insospechado capítulo en el plano disciplinario. Los fiscales judiciales de la Corte de Apelaciones de Santiago, Javiera González y Jorge Norambuena, según consigna La Tercera, solicitaron formalmente al pleno del tribunal de alzada la instrucción de una investigación disciplinaria en contra del exconservador, tras constatar que abandonó sus funciones sin realizar la entrega formal del oficio ni traspasar los inventarios exigidos por ley.
Tras la jubilación forzada de Maldonado, quien estuvo durante décadas al mando del Registro de Propiedad, Comercio y Aguas del millonario oficio, la conducción de los registros quedó en manos de Carlos Miranda por ser el conservador más antiguo, conforme a la regla especial aplicable a la institución. No obstante, el día en que se hizo efectivo el cese de funciones, los fiscales judiciales acudieron a fiscalizar la transición en terreno, detectando anomalías administrativas que derivaron en un escrito enviado al pleno de ministros.
La fiscalización en terreno
En el escrito remitido a la magistratura, los fiscales dejaron constancia de que “Al momento de hacerse efectivo dicho cese, no habría efectuado la entrega formal del oficio a quien debía asumir su conducción, no constando la confección y entrega del inventario forma exigido por el artículo 11 de la Ley del Registro Conservatorio de Bienes Raíces, ni el procedimiento establecido por la Ley N° 21.772″.
Las consecuencias de este traspaso inconcluso fueron confirmadas en el propio recinto por el nuevo encargado de la repartición. Según consigna el informe de los fiscalizadores, “Carlos Miranda, al asumir la conducción de los registros, manifestó expresamente no haber recibido inventario, entrega formal de protocolos, registros, documentación ni antecedentes correspondientes a las funciones que hasta entonces se encontraban bajo responsabilidad del señor Maldonado”.
Ante la ausencia de documentación de entrega, el tribunal de alzada fue informado de que “la falta de entrega formal obligó a quien asumió la conducción del Conservador a iniciar un levantamiento integral de los protocolos, registros y demás antecedentes, destinado a determinar su existencia, integridad y estado de conservación, así como a adoptar diversas medidas administrativas y operativas para asegurar la continuidad del servicio”.
Petición de un ministro instructor para el expediente disciplinario
A juicio de los fiscales González y Norambuena, los hechos expuestos “permiten advertir, en principio y sin perjuicio de lo que determine la investigación, una eventual infracción al deber legal que pesaba sobre el exconservador de efectuar, antes de separarse definitivamente del oficio, su entrega formal al sucesor mediante inventario, obligación que reviste particular importancia atendida la naturaleza de la función conservatoria y la necesidad de garantizar la integridad, custodia, continuidad y regularidad de los registros públicos confiados al oficio”.
Por tales motivos, los fiscalizadores solicitaron formalmente al pleno de la Corte de Apelaciones de Santiago que “se sirva disponer la instrucción de la correspondiente investigación disciplinaria y designar, al efecto, un ministro instructor, a fin de establecer circunstanciadamente los hechos, determinar las razones por las cuales no se habría efectuado la entrega formal del oficio, verificar la existencia o inexistencia del inventario exigido por la ley y de su remisión a esta corte, establecer las medidas adoptadas o instrucciones impartidas por el exconservador con anterioridad a su cese y, en definitiva, determinar la eventual responsabilidad disciplinaria que pudiere corresponder”.




