En un análisis sobre la evolución de la delincuencia de alta complejidad, el fiscal Héctor Barros, jefe de la Fiscalía Metropolitana Sur y del Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) abordó la preocupante “mutación” que han experimentado las agrupaciones delictivas nacionales para adaptarse a la llegada de estructuras extranjeras. Según detalló el jefe de la Fiscalía Sur, este fenómeno ha derivado en un aumento del ensañamiento en los ataques: “En el último tiempo, los grupos nacionales ya no están disparando a las piernas como antes, sino que disparan a la cabeza y disparan a matar”. Para el persecutor, este cambio responde a que “los grupos criminales internacionales llegan y eso empieza a cambiar con los grupos chilenos. Para sobrevivir, tienen que elevar los niveles de violencia, para competir”, dijo en entrevista con Radio Agricultura.
La investigación penal ha permitido identificar una nueva mentalidad en los sujetos que integran estas redes, quienes ya no operan bajo los códigos del hampa tradicional. El fiscal explicó que, al analizar el perfil de los detenidos, se observa que “si usted se mete en la mente de una persona que se dedica al narcotráfico o a los secuestros, ellos no se sienten delincuentes, se sienten empresarios, porque lo que hacen es realizar un negocio que es bastante lucrativo”. En este esquema, el Tren de Aragua ha logrado posicionarse como una estructura dominante que “es capaz de someter a los otros grupos criminales y pedirles que les paguen por cada nicho criminal que utilicen. Como una franquicia”.
Este cambio de paradigma ha permitido la explotación de delitos que antes no formaban parte del catálogo habitual de las bandas chilenas. Barros puntualizó que “nuestras bandas no ocupaban todos los mercados ilegales disponibles… y el secuestro no era uno de los utilizados”. Sin embargo, la influencia transnacional alteró esta realidad: “los grupos nuestros empezaron también nuevamente a secuestrar y empezaron a pedir cifras que nunca antes se habían pedido en materia de liberación, pero no solo eso, sino que también han aplicado mucha violencia y apremio a las víctimas que están secuestradas”. Al respecto, reveló que el fenómeno ha escalado hasta afectar a figuras de alto patrimonio, advirtiendo que “este no es el primer empresario. Yo diría que por lo menos de los empresarios importantes estamos hablando de seis, por lo menos”.
Finalmente, el titular de la Fiscalía Sur fue enfático en señalar que la persecución penal y el trabajo de inteligencia tienen un límite si no se abordan las causas estructurales. Según concluyó el magistrado, “el Ministerio Público ni la Policía van a ser capaces nunca de solucionar un fenómeno como este si no viene acompañado de una serie de otras medidas y de una decisión de Estado de superar este fenómeno”. Para ello, instó a que el Estado actúe preventivamente en los ámbitos social, educacional y migratorio, con el fin de frenar un ciclo delictivo que hoy se define por su alta letalidad y capacidad de reorganización.




