La última encuesta LCN de junio de 2026 revela un complejo escenario para el actual mandatario. Con una nota promedio de 3,06, José Antonio Kast se ubica como el gobernante peor evaluado desde el retorno a la democracia, mientras el 61% de la ciudadanía declara que su gestión es “peor de lo esperado”.
El centro de estudios de opinión La Cosa Nostra (LCN),dio a conocer los resultados de su medición número 42, correspondiente a junio de 2026. El informe, que analiza la legitimidad política y empresarial a poco más de tres meses de instalado el nuevo gobierno, arroja cifras lapidarias para el Presidente José Antonio Kast, quien no solo enfrenta una erosión temprana de su capital político, sino que anota un hito estadístico sin precedentes en la serie histórica de gobernantes chilenos.
El dato más disruptivo del estudio es la calificación que los encuestados otorgan al mandatario en comparación con sus predecesores. En una escala de 1 a 7, José Antonio Kast obtiene una nota de 3,06, lo que lo sitúa en el último lugar de la lista histórica iniciada por Jorge Alessandri. Este resultado lo posiciona por debajo de figuras como Salvador Allende, quien promedia un 4,3, y de Augusto Pinochet, que registra un 3,4. Según el análisis de LCN, esta caída es “sintéticamente robusta” debido a que, por primera vez, el presidente en ejercicio fue evaluado en el mismo bloque comparativo que sus antecesores.
El desinfle del “Gobierno de Emergencia”
La narrativa fundacional con la que Kast llegó a La Moneda parece no estar permeando en la opinión pública. La encuesta detalla que un 53% de los consultados considera que el concepto de “gobierno de emergencia” no representa la situación actual de Chile y es percibido más bien como una herramienta para responsabilizar a administraciones pasadas. A esto se suma que la aprobación de su gestión es minoritaria: un 61% de la población asegura que estos primeros 100 días han sido “peores de lo esperado”, mientras que apenas un 9,6% ve la gestión mejor de lo proyectado.
En el plano legislativo, el panorama no es más alentador para el Ejecutivo. La reforma económico-tributaria, pieza clave del programa de Kast, enfrenta un rechazo mayoritario: un 52,6% de las personas declaró que la rechazaría si fuera parlamentario, frente a un 42,2% que se inclina por aprobarla. Asimismo, el despliegue de la cuenta pública anual fue recibido con frialdad, con un 55,2% de evaluaciones negativas o muy negativas.
Gabinete por bloque y la “isla” de Poduje
El análisis multivariado de la encuesta revela que la ciudadanía evalúa al gabinete ministerial de forma compacta, sin distinguir mayormente entre carteras. El 88,3% de la varianza en la evaluación de los ministros se explica por un solo factor ideológico, lo que significa que los secretarios de Estado son leídos como parte de un bloque político sin matices técnicos.
Dentro de este cuadro de bajas notas, solo el ministro de Vivienda, Iván Poduje, logra despegarse levemente del promedio. Con una nota de 3,88, Poduje es el integrante mejor evaluado del equipo ministerial y el único que ha logrado instalar un relato propio de “acción y territorio”. Le siguen en el ranking el ministro de Seguridad, Martín Arrau (3,63), y el de Defensa, Fernando Barros (3,61), áreas donde el gobierno logra conectar tímidamente con su promesa de orden.
Malestar empresarial y demanda de regulación
La nota de LCN también pone el foco en la crisis de legitimidad del sector privado. Existe un consenso nacional inédito respecto a la intervención del Estado en los abusos: un 92% de los encuestados exige mayor regulación estatal, demanda que es transversal incluso en los sectores que se autodefinen como de derecha (87%).
En cuanto a la reputación por sectores, el estudio identifica “villanos transversales” y “polarizados”. Las Concesiones de autopistas son la industria peor evaluada con una nota de 2,38, recibiendo un castigo uniforme de todo el espectro político. Por otro lado, industrias como las ISAPRES (2,66) y las AFP (2,95) muestran una brecha ideológica profunda, siendo duramente castigadas por la izquierda pero toleradas por la derecha. En la vereda opuesta, las empresas de Telecomunicaciones (4,24) y la Minería (4,20) logran mantenerse en zonas de mayor confianza relativa.
Finalmente, el informe concluye que Chile atraviesa un proceso de “reabsorción ideológica del malestar“, donde el conflicto ya no se lee como una demanda institucional pura, sino como un enfrentamiento directo entre polos de izquierda y derecha, dejando al gobierno de Kast capturado en su propia identidad doctrinaria y lejos de la figura de “gestor de crisis” que pretendía proyectar.




