Luego de pasar más de 280 días recluido en prisión preventiva, el abogado Mario Vargas abandonó el régimen penitenciario para cumplir con la medida cautelar de arresto domiciliario total. La Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago acogió el recurso de apelación presentado por su defensa, revirtiendo la determinación que el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago había adoptado la semana pasada al mantener al imputado tras las rejas. Junto con la reclusión hogareña, el tribunal de alzada decretó las medidas de arraigo nacional y la prohibición absoluta de comunicarse con los otros investigados y testigos de la causa.
El jurista se encontraba privado de libertad desde noviembre de 2025, cuando fue formalizado por el Ministerio Público en el marco de la denominada “trama bielorrusa”. La resolución de la Corte de Apelaciones no altera la convicción sobre la existencia de los hechos, según advirtió la abogada querellante en representación de Codelco, Carolina Sepúlveda, quien precisó que el dictamen simplemente estimó que los fines del procedimiento penal pueden ser resguardados de igual manera sin la necesidad de mantener a Vargas en una celda.
La estrategia de la defensa y la preparación de un testimonio clave
A lo largo de los nueve meses que duró su confinamiento, Vargas optó por ejercer de manera estricta su derecho constitucional a guardar silencio, una postura que su defensa acusó que fue utilizada de manera “inadmisible” por el tribunal de garantía para justificar la prolongación de su prisión preventiva. Sin embargo, la salida del penal de alta seguridad modificará la estrategia de los intervinientes. El abogado defensor Sergio Contreras confirmó que se encuentran preparando la primera declaración formal de su representado ante el Ministerio Público.
Contreras explicó que la decisión de comparecer ante la fiscalía ya había sido conversada previamente con la persecutora regional y que el cambio de cautelar facilita la planificación técnica del caso, sosteniendo que “hacer una defensa desde la cárcel es complejo”. Desde la perspectiva de la defensa, la libertad de Vargas no representa ningún peligro para el éxito de las diligencias en curso, por lo que la permanencia en prisión preventiva resultaba desproporcionada.
La dispar realidad penal de su socio Eduardo Lagos
La resolución de la Corte de Apelaciones de Santiago evidenció además una marcada diferencia con la situación procesal de Eduardo Lagos Herrera, socio de Vargas en las operaciones indagadas. A diferencia del penalista recién excarcelado, Lagos permanece bajo la medida de prisión preventiva en el mismo recinto penitenciario. La propia defensa de Vargas enfatizó en sus alegaciones que los antecedentes de la investigación demuestran que ambos imputados ocupan posiciones “radicalmente distintas” dentro del esquema delictual, un factor de asimetría que el tribunal de primera instancia no había ponderado de manera adecuada.
El caso, que mantiene la atención de los pasillos judiciales, indaga presuntos pagos de sobornos y maniobras de lavado de activos vinculadas al consorcio chileno-bielorruso Belaz Movitec en sus disputas contractuales con la estatal Codelco. El expediente, calificado de alta complejidad, mantiene también bajo la condición de investigados a la destituida exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, y a su expareja, Gonzalo Migueles, configurando un escenario donde la eventual declaración de Vargas podría reordenar las piezas del tablero procesal a partir de septiembre.




