En un fallo unánime, el Sexto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago impuso la pena máxima a José Pérez Fuentealba, quien bajo el anonimato de perfiles ficticios captó a 41 víctimas con falsas ofertas laborales. El tribunal acreditó que el condenado incluso continuó produciendo material pornográfico infantil y extorsionando a mujeres desde su celda en el penal Santiago I.
EL aplicó este miércoles el máximo rigor de la ley contra José Humberto Pérez Fuentealba, transformándolo en el protagonista de uno de los fallos más contundentes en materia de delitos sexuales digitales de los últimos años. El Sexto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal (TOP) de Santiago lo sentenció a la pena única de presidio perpetuo calificado tras acreditar su autoría en una extensa lista de ilícitos que incluyen 19 delitos de producción de material pornográfico infantil, abusos sexuales reiterados y 21 delitos de amenazas condicionales cometidos entre 2018 y 2024 en diversas zonas del país.
Ofertas de trabajo falsas
El esquema delictivo de Pérez Fuentealba se sustentaba en el engaño y la vulnerabilidad económica de sus víctimas. Según logró establecer la investigación judicial, el condenado utilizaba la plataforma Marketplace de Facebook para publicar avisos que, bajo una apariencia inofensiva, rezaban: “Se buscan mujeres mayores de 16 años”. Para estas captaciones, operaba con una red de perfiles ficticios con nombres como “María José Rodríguez”, “Kote Rodríguez” o “María Soltelo”, logrando así un primer contacto que luego derivaba a la aplicación de mensajería WhatsApp.
Una vez que las víctimas se interesaban en la supuesta oferta, Pérez Fuentealba asumía una nueva identidad digital: se presentaba como “Emilia” o “Camila”, una estudiante de masoterapia que supuestamente requería fotografías corporales para un trabajo universitario, ofreciendo pagos en dinero a cambio del material. Para cimentar la confianza, enviaba videos de presuntas modelos que habrían participado antes en el proyecto, induciendo a las jóvenes a remitir imágenes cada vez más audaces y explícitas.
La trama judicial reveló que el momento del quiebre ocurría cuando las víctimas se negaban a continuar o exigían el pago comprometido. En ese punto, el condenado dejaba atrás la amabilidad de su personaje para iniciar una agresiva campaña de extorsión, amenazando con publicar el material ya enviado junto a los antecedentes personales de las afectadas en redes sociales. Muchas de ellas, intimidadas, terminaban cediendo a videollamadas donde Pérez Fuentealba, con la cámara apagada, las obligaba bajo amenazas a realizar actos de connotación sexual frente a la pantalla, secuencias que él mismo grababa para nutrir su archivo de material pornográfico.
Más de 40 víctimas
El impacto de este “depredador digital” alcanzó a 19 menores de edad y 22 adultas, sumando un total de 41 víctimas que sufrieron el asedio del imputado incluso cuando este ya se encontraba tras las rejas. Uno de los antecedentes más perturbadores que consignó el tribunal fue que, durante su prisión preventiva en Santiago I, Gendarmería le incautó un teléfono celular oculto. El peritaje de ese equipo reveló que Pérez Fuentealba seguía operando desde el penal, produciendo nuevo material pornográfico e instruyendo actos de abuso sexual a distancia, incluyendo un registro donde se observaba a una madre abusar de su hija bajo sus instrucciones directas.
El fallo, redactado por el magistrado José Manuel Rodríguez Guerra, no solo impone la privación de libertad de por vida —que implica que no podrá optar a beneficios antes de cumplir 40 años de cárcel—, sino que también establece una serie de accesorias legales. Entre estas destacan la inhabilitación absoluta perpetua para cualquier cargo u oficio que involucre relación directa con menores de edad y la sujeción a vigilancia de la autoridad por el máximo legal. Además, una vez ejecutoriada la sentencia, se procederá a la toma de muestras biológicas para incorporar su huella genética en el registro nacional de ADN de condenados.




