Ángela Vivanco asegura que está en la ruina y teme volver a la cárcel: “Si hubiera querido vender fallos los hubiese vendido directamente”

Ago 18, 2026 | Actualidad

 Tras 130 días de prisión preventiva y ahora bajo arresto domiciliario, la exministra del máximo tribunal rompió el silencio. En una entrevista marcada por la precariedad financiera y el reproche a sus antiguos pares, la otrora magistrada delineó su defensa frente a la “trama bielorrusa” y admitió que su mayor temor es un retorno definitivo al Centro Penitenciario Femenino.

El 25 de enero de 2026 quedó marcado como el hito del desplome definitivo de una de las carreras judiciales más influyentes de la última década. Esa noche, Ángela Vivanco observó desde la soledad de su hogar cómo el despliegue policial y el asedio de los focos televisivos anticipaban lo que vendría: su salida esposada rumbo a una celda. Hoy, con la medida cautelar revocada por la Corte de Apelaciones de Santiago en favor de un arresto domiciliario total, la destituida magistrada entregó su versión de los hechos en una entrevista concedida a Meganoticias, donde asegura haberlo perdido todo.

“Veo en la reja que están parados los funcionarios y las cámaras de televisión. De hecho, me enceguecieron… y fue un momento muy duro porque yo estaba sola en la casa”, recordó la exministra sobre el momento de su captura. Fue el inicio de una etapa de cuatro meses en San Joaquín que la obligó a desconectarse de su investidura para enfrentar su nueva realidad: “Más que pensar en que era la primera ministra, pensé en este yo que era aprehendido”, señaló en el diálogo televisivo.

El “Capitán Yáber femenino” y la vecindad con La Quintrala

Durante los 130 días que permaneció privada de libertad, Vivanco intentó estructurar una rutina para mitigar la incertidumbre del encierro. Según relató, su jornada comenzaba a las 8:30 horas, compartiendo dependencias con dos médicas venezolanas imputadas por fraude de licencias. El sector que habitó, habilitado especialmente por Gendarmería debido a su alto perfil, terminó por ser apodado informalmente como el “Capitán Yáber femenino”.

En ese pasillo de alta seguridad, la exmagistrada tuvo como vecina a María del Pilar Pérez, condenada por tres homicidios. “Estaba justo al lado del nuestro, así que yo la veía pasar. Ella trabaja en la biblioteca, la saludaba, ella pasaba a recoger libros”, relató Vivanco, destacando el buen trato que recibió en el espacio bibliotecario del penal. Pese a la adaptación, la sensación de injusticia persiste en su discurso: “He declarado mi inocencia en todos los tonos posibles. Nunca tuvo justificación que quedara privada de libertad”.

La discusión de fondo: Cohecho y la trama de Belaz Movitec

El cerco judicial sobre Vivanco se apoya en la tesis del Ministerio Público que apunta a una presunta venta de fallos judiciales. La Fiscalía sostiene que la exministra recibió beneficios económicos para favorecer al consorcio chileno-bielorruso Belaz Movitec en su litigio contra Codelco, actuando en coordinación con su pareja, Gonzalo Migueles.

Ante estas acusaciones de cohecho y lavado de activos, la exministra fue tajante en su defensa: “Bueno, si yo hubiera querido vender fallos, los hubiese vendido directamente y no los habría vendido a través de terceros”. Respecto a los movimientos financieros sospechosos vinculados a Migueles y a los abogados Mario Vargas y Eduardo Lagos —quienes frecuentaban su domicilio—, Vivanco tomó distancia, señalando que su pareja era quien recibía a sus amigos y que ella falló estrictamente “en derecho”.

Incluso abordó la controvertida imagen de un viaje a Argentina donde se observan fajos de billetes, calificándola como un error de juicio en un contexto de broma: “La foto de los billetes es muy desafortunada, no la tomé yo. Se cambiaron unos dólares y en ese tiempo el cambio te daba mucho dinero. El único objetivo era una cosa divertida, pero yo no lo hubiera hecho”.

Ruina económica y controles de madrugada

Uno de los puntos más críticos del testimonio de Vivanco fue su actual situación financiera. Frente a la sospecha de la ruta del dinero ilícito, la exministra aseguró que el Ministerio Público no hallará bienes ocultos: “A mí no, porque yo no tengo nada. Yo estoy llena de deudas… Yo no sólo he visto quebrada mi carrera, sino que quebrada mi familia. Perdí todo”.

Actualmente, su vida transcurre bajo la vigilancia estricta de Carabineros, quienes realizan controles de cumplimiento de arresto sin horarios fijos, incluso de madrugada. En medio de la entrevista con Meganoticias, el timbre interrumpió la conversación, obligándola a firmar el libro de registros ante el personal policial.

Hacia el final, la exministra de la Corte Suprema, que cree que algunos de sus excolegas “querían ver ese espectáculo” de su detención, admitió con honestidad su mayor miedo. Pese a confiar en que la verdad se impondrá, reconoció: “Me preocupa el resultado final de mi juicio, que me condenen y que vaya a la cárcel”. La respuesta definitiva llegará tras la reformalización de los involucrados prevista para septiembre, instancia clave para que la Fiscalía intente cerrar el círculo de responsabilidades en la denominada trama bielorrusa.

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