El imputado por la golpiza que dejó ciego de un ojo a Guillermo Oyarzún, un conserje de 70 años en Vitacura arribó al país bajo custodia de la PDI. Tras huir en 2025 antes de ser notificado de su prisión preventiva y permanecer recluido en una cárcel de Cuiabá, el empresario enfrentará su control de detención ante los tribunales capitalinos.
Con su desembarco en el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez escoltado por personal de Interpol de la Policía de Investigaciones (PDI), se concretó la extradición desde Brasil del empresario Martín de los Santos Lehmann. El sujeto, sobre quien pesaba una orden de captura internacional expedida por la justicia chilena, permanecía en territorio brasileño desde junio de 2025 tras fugarse del país para eludir la medida cautelar de prisión preventiva dictada en su contra por la brutal agresión sufrida por el conserje Guillermo Oyarzún.
Tras cumplir los controles migratorios de rigor en el terminal aéreo, De los Santos fue trasladado hasta las dependencias de la Oficina Central Nacional de Interpol en la comuna de Independencia para someterse a chequeos médicos y trámites administrativos. Con posterioridad, el procedimiento contempla su presentación ante la Corte de Apelaciones de Santiago, instancia que coordinará su entrega a Gendarmería de Chile para ponerlo a disposición del Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, tribunal donde se ejecutará su control de detención formal y su posterior reingreso a un centro penitenciario.
La golpiza en Vitacura y el devastador diagnóstico médico
Los hechos que originaron la persecución penal contra De los Santos se remontan a la madrugada del sábado 17 de mayo de 2025. Cerca de las 03:00 horas, mientras la víctima de 70 años realizaba rondas de inspección nocturna en el acceso de un edificio residencial ubicado en calle Eduardo Marquina, comuna de Vitacura, el imputado se le acercó de forma intempestiva. De acuerdo con el registro de las cámaras de seguridad del municipio y la declaración brindada por el propio trabajador, tras intercambiar breves palabras, el sujeto le propinó múltiples golpes de puño directos al rostro de manera sorpresiva.
La agresión provocó secuelas de extrema gravedad en la víctima, quien debió permanecer hospitalizado durante 15 días en la Mutual de Seguridad. Los informes médicos confirmaron que el adulto mayor sufrió cinco fracturas faciales, la pérdida del 100% de la visión en su ojo derecho y una anosmia total (pérdida del sentido del olfato) producida por el compromiso de los nervios faciales. Ante el impacto de las lesiones, el entorno familiar del conserje acusó severas falencias en las diligencias iniciales del Ministerio Público e interpuso acciones legales para exigir la máxima sanción penal y el presidio efectivo del agresor.
Falencias procesales, fuga a Florianópolis y prisión preventiva en rebeldía
El itinerario judicial del caso estuvo marcado por un severo cuestionamiento a las decisiones cautelares iniciales. Tras ser aprehendido por Carabineros en flagrancia la misma noche del ataque, De los Santos fue presentado ante el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, instancia donde la fiscalía formalizó la investigación por el delito de lesiones graves y solicitó únicamente las cautelares de firma mensual, prohibición de acercarse a la víctima y arraigo nacional.
Sin embargo, frente a las críticas públicas y el empeoramiento del diagnóstico médico del conserje, la Fiscalía Metropolitana Oriente rectificó su postura y solicitó fijar una audiencia de revisión de medidas cautelares. Antes de que dicha citación pudiera concretarse, el 19 de junio de 2025, Martín de los Santos abordó un vuelo con destino a Florianópolis, Brasil, aprovechando que la orden de arraigo aún no se encontraba plenamente operativa en los registros fronterizos.
Cuatro días más tarde, el 23 de junio de 2025, el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago desarrolló la audiencia de modificación de cautelares. Conectado de manera telemática desde el extranjero e incluso enfrascándose en un duro intercambio verbal con la magistrada a cargo, el tribunal revocó la libertad del imputado y decretó su prisión preventiva. Al constatarse su inasistencia al domicilio fijado en Pichilemu, la justicia chilena declaró su rebeldía y el Ministerio de Seguridad Pública gestionó la emisión de una Alerta Roja de Interpol para su captura internacional.
El arresto en Cuiabá y la extradición simplificada ante la UCIEX
Tras abandonar Florianópolis, el fugitivo se desplazó hacia São Paulo y posteriormente a la ciudad de Cuiabá, en el estado de Mato Grosso, zona donde la Policía Federal de Brasil presumía que intentaba gestionar un cruce clandestino hacia Bolivia. Su escape concluyó el 2 de julio de 2025, fecha en que efectivos policiales brasileños lo capturaron en cumplimiento de la orden internacional, ordenando su ingreso a la prisión de Lemos Dantas.
En Chile, la Unidad de Cooperación Internacional y Extradiciones (UCIEX) de la Fiscalía Nacional, liderada por Juan Pablo Glasinovic, articuló el requerimiento ante el Cuarto Juzgado de Garantía y la Corte de Apelaciones de Santiago para enviar el expediente por la vía diplomática. El trámite culminó exitosamente en enero de 2026, cuando el Supremo Tribunal Federal de Brasil aprobó la extradición a Chile.
Según detallaron fuentes del Ministerio Público, el propio De los Santos aceleró la fase final del traslado al acogerse a un procedimiento de extradición simplificada, renunciando a sus derechos de apelación en Brasil para argumentar problemas de salud de su padre y las deficientes condiciones materiales de la cárcel de Cuiabá, activándose los plazos de 60 días fijados por el tratado de Mercosur para concretar la entrega a la PDI.
La versión del imputado en el aire y su historial de violencia
Durante el vuelo comercial que lo trasladó desde Brasil custodiado por detectives, De los Santos mantuvo una conversación fuera de micrófono con el equipo periodístico de Teletrece. En dicho intercambio, el empresario sostuvo que la agresión al conserje se produjo bajo un estado de delirio derivado del consumo involuntario de hongos alucinógenos tras sostener una pelea previa con guardias de un club nocturno, manifestando estar arrepentido, afirmando que “no es una mala persona” y anunciando su intención de escribir un libro para relatar su versión de los hechos.
Dicha tesis ya había sido esgrimida por su defensa privada mediante una querella que presentó antes de su fuga, en la cual alegó haber sido drogado y golpeado en el establecimiento nocturno Palomino. Sin embargo, la revisión de los registros judiciales revela un perfil con antecedentes recurrentes de violencia. Antes de la agresión en Vitacura, De los Santos —quien cursó la carrera de Derecho en la Universidad del Desarrollo antes de ser eliminado por causal académica— acumulaba investigaciones y denuncias por maltrato de obra y amenazas a Carabineros en el SAPU Aníbal Ariztía de Las Condes, así como causas asociadas a riñas, agresiones, daños y querellas por estafa. Con su arribo a Santiago, el proceso penal reanuda su tramitación ordinaria, quedando el imputado a un paso de ingresar a prisión preventiva mientras avanza la fase de cierre investigativo.




