Del quirófano a Capitán Yáber: Decretan prisión preventiva para el médico Rodrigo Mardones por fraude en el caso Primus

Ago 17, 2026 | Sentencias

 La Corte de Apelaciones de Santiago revocó la decisión de primera instancia y decretó la prisión preventiva para el ex director médico de Clínica Las Condes. El facultativo es acusado de inyectar documentos falsos por cerca de $6.000 millones en un esquema que la Fiscalía describe como una asociación ilícita diseñada para permear los controles del segundo factoring no bancario más grande del país.

El ascenso y la posterior caída de Rodrigo Mardones, traumatólogo y ex director médico de la Clínica Las Condes (CLC), sumó este lunes su capítulo más amargo en los tribunales. En un fallo que revirtió la decisión del 4° Juzgado de Garantía de Santiago, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó la prisión preventiva del facultativo, quien se convierte en el quinto imputado en ingresar a un recinto penal por el millonario desfalco que afecta a Primus Capital.

La resolución del tribunal de alzada llega tras la apelación de la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente, que formalizó a Mardones por delitos de asociación ilícita, administración desleal, uso malicioso de instrumento privado mercantil y lavado de activos. Según el persecutor Felipe Sepúlveda, la participación del médico no fue tangencial: se le atribuye la emisión y facilitación de documentos falsos por un monto aproximado de $6.000 millones.

El esquema de “Las muñecas de la mafia”

El caso Primus, que estalló tras detectarse una serie de anomalías en la cartera del factoring fundado por los empresarios Raimundo Valenzuela y Eduardo Guerrero, ha sido descrito por los propios socios de la firma como el fraude más grande ocurrido en el mercado financiero local. La Fiscalía sostiene que, entre 2019 y 2023, se configuró una organización jerárquica liderada por el ex gerente general de la compañía, Francisco Coeymans, junto a su ex gerente comercial, Ignacio Amenábar.

Esta asociación, que internamente denominaban como “las muñecas de la mafia”, utilizaba una infraestructura que incluía la creación de sociedades de fachada ,muchas veces a nombre de ciudadanos extranjeros con visa en tránsito, para acceder a préstamos millonarios mediante facturas y cheques ideológicamente falsos. El rol de los “brazos operativos” externos, como el abogado Antonio Guzmán y el técnico Marcelo Rivadeneira, era vital para reclutar testaferros y manejar una contabilidad paralela.

En esta trama, la figura de Mardones aparece como un colaborador estratégico. Según la imputación, el médico aprovechó su cercanía con los líderes del esquema para introducir al factoring cheques con firmas disconformes y facturas falsas a través de sociedades bajo su control. Además, el Ministerio Público lo acusa de haber recibido directamente más de $62 millones provenientes del fraude en cuentas de su cónyuge.

El médico de los “malos negocios”

Para entender la situación actual de Rodrigo Mardones, es necesario observar la “ola de problemas” que arrastraba fuera de los pabellones quirúrgicos. Egresado del Instituto Nacional y la Universidad de Chile, Mardones forjó una carrera brillante en la medicina que contrastó con una serie de incursiones empresariales fallidas.

A su rol en CLC se sumaba su participación en proyectos como Marina Golf Rapel, una apuesta inmobiliaria de 830 hectáreas que nunca logró despegar comercialmente y que lo mantiene enfrentado en la justicia con sus propios socios, los doctores Andrés Chahin y Mauricio Wainer, quienes lo querellaron por administración desleal al no rendir cuentas de la sociedad Galenos.

Su red de contactos también incluyó el ámbito mediático. Mardones fue cuñado del futbolista Mauricio Pinilla, quien incluso figuró como socio de otros imputados del caso Primus, como Rivadeneira y Villagrán, en sociedades de las cuales el deportista intentó desvincularse tras acusaciones de presuntas estafas.

Con la orden de prisión preventiva confirmada, Mardones deberá ingresar al Anexo Penitenciario Capitán Yáber, sumándose a Coeymans, Amenábar, Rivadeneira y Guzmán. La investigación ahora se divide en dos aristas: el núcleo central de la organización y una segunda nómina de 95 beneficiarios —donde figura el médico— que habrían facilitado el engranaje para defraudar un total que, según las querellas, ronda los $20.000 millones.

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