Lo que comenzó como una celebración por el aniversario del Club Deportivo Montevideo en Olmué terminó en una carpeta judicial caratulada, por ahora, como lesiones leves. La fiscal de turno regional de Instrucción y Flagrancia, Daniela Quevedo, lidera la indagatoria para reconstruir los hechos ocurridos la madrugada del domingo, cuando el diputado Javier Olivares fue atacado en dos tiempos: primero con un golpe de puño mientras bailaba y, posteriormente, con una serie de patadas tras ser expulsado hacia los exteriores del recinto. Según el reporte del Ministerio Público, tanto el legislador como su asesor resultaron heridos tras la intervención de dos sujetos que, hasta ahora, no han sido capturados.
La versión oficial del parlamentario apunta a una “cobarde agresión por la espalda”. con tintes ideológicos, asegurando que sus atacantes gritaron consignas como “la izquierda siempre vive” antes de golpearlo.
Sin embargo, el relato judicial ha comenzado a ramificarse tras la aparición de testimonios de asistentes al evento que sugieren un origen distinto para la gresca. Testigos presenciales afirmaron que Olivares habría mantenido un “cruce de palabras con un jugador” y que, en un tono calificado como burlesco, habría realizado comentarios “alusivos a Pinochet”, lo que habría encendido los ánimos en la pista de baile. “Claramente el diputado no está contando la historia completa”, señaló uno de los presentes ante la aparente omisión de este diálogo previo.
En el plano de las diligencias, la Fiscalía de Valparaíso ha puesto especial atención en la existencia de material audiovisual. Según versiones recogidas durante las últimas horas, el asesor que acompañaba al legislador “en todo momento estaba grabando” con su teléfono celular, registro que podría determinar si hubo provocación previa o si se trató de un ataque premeditado. Por ahora, la fiscal Quevedo ha ordenado la constatación de lesiones de las víctimas y la toma de declaraciones a todos los testigos del lugar con el fin de ubicar a los responsables, quienes según el equipo de Olivares, estarían vinculados al fútbol amateur de la zona.
El impacto político del incidente no se ha hecho esperar, generando un rechazo transversal que va desde el Presidente José Antonio Kast hasta figuras del Socialismo Democrático, quienes han coincidido en que la violencia no es una respuesta válida en democracia. No obstante, desde el entorno del PDG, el líder de la colectividad, Franco Parisi, manifestó su preocupación por el nivel de intolerancia, subrayando que “la violencia tiene que estar erradicada en Chile”.
Mientras la investigación penal sigue su curso, la defensa de Olivares ratificó que presentará acciones legales contra todos quienes resulten responsables de este episodio que, más allá de los golpes, ha reabierto el debate sobre la polarización en los espacios públicos.




